miércoles, 9 de abril de 2008

RASTRO OCULTO

El director de “Las Dos Caras de la Verdad” y de conocidas y legendarias series televisivas como “Canción Triste de Hill Street”, presenta un atractivo thriller que no consigue esquivar los peores tópicos del género, pero sí salir de la mediocridad, apoyado en una trama elaborada, una consistente dirección de actores y una interesante Diane Lane a lo Jamie Lee Curtis en “Acero Azul”.



TITULO ORIGINAL Untraceable
AÑO 2008
DURACIÓN 100 min.
PAÍS USA
DIRECTOR Gregory Hoblit
GUIÓN Mark Brinker, Allison Burnett, Robert Fyvolent
MÚSICA Christopher Young
FOTOGRAFÍA Anastas N. Michos
REPARTO Diane Lane, Colin Hanks, Billy Burke, Joseph Cross, Mary Beth Hurt, Tim De Zarn, Daniel Liu
PRODUCTORA Lakeshore Entertainment



Según las palabras de la ancianita encantadora –especie de Miss Marple de Agatha Christie- con la que coincidí en una sala de proyecciones albaceteña, este tipo de películas “no hacen más que dar malas ideas a la gente joven”. Admito que el comentario, no exento de cierta sabiduría, me hizo reír, para llegar a las conclusiones de que son las “malas ideas” anteriores a la ficción, y de que el cine, de alguna manera, tiene la obligación de mostrar esas realidades incómodas.

En este sentido, hace pocos años, la inquietante existencia de las denominadas cintas snuff, era mostrada con la clandestinidad que siempre rodeó a estas supuestas grabaciones de asesinatos reales, que sólo podían ser encontradas en improvisadas filmotecas inventadas por Amenábar, para llegar hasta las manos de Nicolas Cage en formato de ocho milímetros. Muy poco tiempo después, la selva de redes en que se convierte internet, proporciona no sólo un lugar seguro para el desarrollo de las distintas actividades profesionales y de ocio, sino también el momentáneo refugio de delincuentes que, según las teorías de esta historia, podrían llegar a matar en riguroso directo, vía on line, en atención al número de visitas registradas en sus webs. Un aspecto que, para siempre, debería pertenecer a la ciencia ficción; pero que hace de éste un título interesante, novedoso y necesario.

Su preciso planteamiento demuestra la insensibilidad generalizada de una sociedad que, continuamente, permanece expuesta al incesante bombardeo de imágenes violentas, y que pocas veces repara en su procedencia. Su desarrollo, alimentado por la significativa pregunta de “cuándo se ha vuelto este mundo tan jodidamente insensato”, se encamina a delatar como cómplices, y no simples mirones, a los usuarios de algunas páginas macabras; mientras que el alentador final es el encargado de emitir un mensaje sencillo y directo, el que asegura que frente a los nuevos criminales cibernéticos de rastro oculto, siempre habrá expertos informáticos en los Cuerpos de Seguridad empeñados en desenmascararles. Sólo hay que observar la placa del FBI que es proyectada junto a la cámara, y que aporta la sensación de ser éste un producto tan correcto en su contenido como en las formas cinematográficas que lo ejecutan.



Si no les atrajera la base argumental, así como tampoco las moralinas estadounidenses, pero sí los guiones que se suponen elaborados, sólo tienen que fijarse en que la historia que forma la película que hoy comentamos, ha sido escrita por tres guionistas; lo cual, si no proporciona garantía de calidad, sí que lo hace –en los tiempos que corren- de trabajo realizado a conciencia. El resultado, como era de esperar, evidencia que no nos encontramos ante aquellos “escritores de películas” de los que suele hablar un crítico de esta Casa, sino más bien de guionistas en huelga que permiten que sus ideas –muchas de ellas, brillantes-, sean revisadas por productores que no dudan en incorporar los peores tópicos del género con vistas a su comercialización. De esta manera, no conviene dejarse escandalizar cuando los acontecimientos derivan hacia situaciones impensables que consiguen ofender el más mínimo sentido común del espectador medio, que observa perplejo cómo se desenvuelven los agentes. Tan sólo cabe pensar que los parpadeos en código morse no suelen se factibles, y que el único objetivo de la trama es poner en peligro a la seductora Diane Lane para amortizar las cláusulas de su contrato.




En todos los casos, es innegable que la historia se ajusta como un guante de encaje negro a las manos de su director. El responsable de numerosos episodios de series televisivas como Canción Triste de Hill Street o Policías de Nueva York, cuenta con las tablas suficientes para crear el ambiente propicio que logra extraer interpretaciones creíbles de actores mediocres. Su predilección por los finales sorpresa, le predispone al trazado complejo y –muchas veces, engañoso- de personajes que, en no pocas ocasiones, superan los argumentos endebles que le tocan orquestar. Siempre irregular en la técnica, y experto en planos subjetivos y desenfocados mareantes, resulta gracioso comprobar cómo sus sofisticados artificios y su obsesión en lanzar innecesarias cortinas de humo, no hacen más que adelantar lo previsible de sus desenlaces. Su mayor éxito, repleto de estos defectos constantes, se encuentra en Las Dos Caras de La Verdad, salvado, en gran medida, por el extraordinario trabajo de Edward Norton. Algo parecido sucede, en esta película, con la efectiva presencia de la actriz protagonista, los acertijos para cerebritos de los ordenadores, y las virguerías de un montaje que hace coincidir la tecla “enter” con la patada en las puertas de registros rutinarios.


Sea como fuere, a Miss Marple le encantó la película “porque la mantuvo entretenida”; y yo, que quería emular el pacto entre caballeros de Sabina, prometí dedicarle el artículo. Como dijera un almodovariano personaje, “siempre he confiado en la bondad de los desconocidos”; y, a veces, hasta en sus criterios.

13 comentarios:

IVÁN dijo...

JA,JA,JA,JA,JA,UN PACTO ENTRE CABALLEROS CON MISS MARPLE, JA,JA,JA, LO QUE DARIA POR COINCIDIR CONTIGO EN UNA SALA DE PROYECCIONES ALBACETEÑA, ¡QUE GRANDE ERES!

M.I. dijo...

¡Calla!, que esto es rigurosamente cierto, que yo no me invento historias -como tú- para adornar mis críticas. Por cierto, ¿cómo llevas la Feria?

iván dijo...

Pasada por agua y echandote de menos :(

Andres Pons dijo...

Estooooooooooooo, estas de cachondeo o que. Es que esa peli me parecio demencial.

Ivan aka Imazur2002 dijo...

Yo había leído críticas muy malas, pero bueno, leyendo tu reseña, igual le doy una oportunidad dentro de su modesta recepción.
Un abrazo

M.I. dijo...

No sé, creo que la he tratado con bastante objetividad. He dicho sus puntos fuertes y también sus errores; y, en un balance final, la película se puede ver perfectamente. Lo sé cuando paso varios minutos sin parpadear, jajajaja.

Cinéfilo7 dijo...

La peli no es que sea nada del otro mundo, ni que sea una mierda, pero para verla en el cine no es, es mi opinion, porque no me acaba convenciendo del todo.
saludos!

M.I. dijo...

Yo le veo muchas cualidades que justifican su proyección en la gran pantalla. La maravillosa Diane Lane es una de ellas, y no es la única.
Saludos!

Rodi dijo...

Es la primera vez comento en tu blog. He estado echando un vistazo a tus entradas y tengo que felicitarte por tu trabajo, realizas unas críticas muy completas y curradas.

Respecto a "Rastro oculto" tu opinión coincide con lo que había leído sobre la película, creo que esperaré a verla cuando llegue a dvd.

Saludos.

Carlos Serrano dijo...

Tenía muchas ganas de ver este film primero porque sale Diane Lane y segundo porque es un slasher (peli de psicópata asesino)

Mientras que como slasher falla (demasiados tópicos, falta de ritmo, gore influido por Saw y derivados) al menos nos queda la belleza de la Lane que cada año que pasa tiene más morbo y más clase.

De hecho si no fuera por la Lane hubiera quitado la película a la media hora.

Por cierto y aunque no venga al caso, Diane Lane fue novia de Jon Bon Jovi...la verdad es que la Lane no ha tenido nunca mal gusto, pues ahora esta casada con el buenorro de Josh Brolin y debe ser el matrimonio de Hollywood que mejor le va en lo profesional!

Perse dijo...

A mi me resultó entretenida sin más, falta de originalidad ( ¡que alargada continía siendo la sombra de "Seven"..! )y en ocasiones un poco fantasma, pero bueno, sirve para verla, pasar un rato, salir del cine y olvidarla. Diane Lane al menos está muy bien. Y las peliculas no vuelven retorcida a la gente....

Carlos Serrano dijo...

Aparte de Seven, creo que la influencia más calra es SAW, por desgracia.

Encuanto a si las pelis afectan a la mente de la gente...jejeje...quien sabe. Se supone que cuando uno hace barbaridades es porque ya esta predispuesto, pero sin duda el cine (como la literatura y otras artes) dan ideas.

En USA ha habido muchos Rambos, psicópatas que han gozado de cine y han vendido sus historias al cine...alli por lo menos se trata de una cultura, la de la violencia y las armas.

Pero vamos, por mucho que el cine comercial se ponga bruto en el mundo del porno, el mondo o subgéneros varios hay cosas mucho más impactantes que se ven y se venden cada dia.

Recordemos que el cine porno edita tres pelis cada dia...en el mundo.

M.I. dijo...

Muchas gracias, Rodi. Veo que has caído en las entradas que, como dices, están curradas. No todas son así, jajajaja.

En cuanto a las "ideas" que da el cine, las malas ideas... fue un comentario que hizo una señora de unos 80 años con la que compartí película. A mí me hizo gracia el comentario, y por eso lo quise poner en la crítica. Tampoco lo he cuestionado demasiado y pienso lo mismo que Carlos. La predisposición tiene que existir, pero ese tipo de noticias, reales o ficticias, también contribuyen. Las chicas que mataron en Málaga a una compañera dijeron estar influidas por su "héroe", que era el chico que mató a su familia con una catana. Esas cosas pasan...

En cuanto a la película, tendemos a buscar la historia perfecta, con un desarrollo perfecto y que supere a los clásicos del género. Lo buscamos de manera inconsciente, y eso hace que (yo la primera) nos perdamos los buenos momentos que cada nueva historia aporta. Vamos a relajarnos. Muchas veces, en la peor película, se puede encontrar algo no tan malo.

Gracias por vuestros comentarios.