TITULO ORIGINAL In the Valley of Elah
AÑO 2007
DURACIÓN 120 min.
PAÍS USA
DIRECTOR Paul Haggis
GUIÓN Paul Haggis (Historia: Paul Haggis, Mark Boal)Basada en un artículo periodístico, es la mezcla de dos historias reales.
MÚSICA Mark Isham
FOTOGRAFÍA Roger Deakins
REPARTO Tommy Lee Jones, Charlize Theron, Susan Sarandon, Jason Patric, James Franco, Josh Brolin, Rick Gonzalez, Jonathan Tucker, Barry Corbin, Frances Fisher
PRODUCTORA Warner Independent Pictures
NOMINACIONES Y PREMIOS:
Nominación al Oscar al mejor actor (Tommy Lee Jones)

“.....Y, con cinco piedras, el rey Saúl mandó a David a luchar contra el gigante Goliat en el valle de Elah...”
En una entrevista previa a la ceremonia de entrega de los Oscar de 2006, el director canadiense Paul Haggis aseguró que lo peor que se le puede hacer a un cineasta es decir de una de sus películas que “era bonita”. “Lo que yo quiero –añadía- es hacer que la polémica salte a la calle y cree disensión”. Vaya, desde este diario, mi más sincera enhorabuena al oscarizado guionista, puesto que ése es un objetivo plenamente cumplido desde el momento en el que su película cruza las fronteras americanas.
Lejos de ellas, conocer la historia que da título a esta cinta, implica intentar descubrir, desde el principio, quién será el David del valle de Elah que tiene por cielo las estrellas de la Unión. En esa búsqueda, el reflejo del personaje bíblico se aventura en la figura de una joven policía que, desafiando la falta de respeto y los comentarios malintencionados de sus compañeros, sabe reconducir una investigación para, en aras al fiel cumplimiento de un empleo al que no considera carrera profesional, llegar a la verdad. Hasta se vislumbra en el coraje desmedido de un padre que, aunando intuición y astucia para no desfallecer, consigue vencer las enrevesadas alturas de la burocracia. Pero lo que ningún guionista, productor ni director de Vacaciones en el Mar pueden pretender es hacer ver al espectador europeo que David es el soldado estadounidense que, sin recursos ni experiencia, es enviado por el gobierno de su país “a llevar la democracia a un territorio inmundo”, para regresar con la vida rota.
No conviene dejarse confundir. Ni al cine ni a la sociedad americanos les ampara ya la eterna cantinela del Vietnam, en la que jóvenes de diecinueve años entraban en una contienda, como todas, ajena y sin sentido, para descender a unos infiernos en los que nunca pidieron estar. Las tropas estadounidense destacadas en Irak son profesionales, y ninguna mala gestión gubernamental (que, indudablemente, es el origen del mal), ninguna sociedad que permite la actuación de la primera dando su confianza en las urnas, ninguna condición personal, sirven de excusas para nada. Tampoco para protagonizar las vergonzantes instantáneas recogidas en tiempos de guerra que configuran una de las tramas que rigen el argumento. Sencillamente, no se puede justificar lo injustificable, y permitirlo nos acercaría a los corderos definidos por Robert Redford en su última cinta (Leones por Corderos, 2007).

Por supuesto, la experiencia En el Valle de Elah, además de incompleta, resultaría fallida si no se hubiera sabido mirar en las múltiples direcciones en que lo hace un experto conocedor de la naturaleza humana, de sus acciones y reacciones expresadas en el recogimiento intimista de intensos momentos y secuencias solemnes, herencia del maestro Eastwood. El árbol no impide contemplar la profusión de un bosque que, insistentemente, lanza cargas de profundidad al conjunto, tras la estela que sepulta mitos e invierte símbolos aprendida en Banderas de Nuestros Padres.
Haggis, que se nos antoja más competente tras el teclado que tras las cámaras, apuesta por la realización clásica de abundantes planos americanos, estructura lineal en el desarrollo de la narración, perfecto back-story de los bien perfilados personajes, introducción de acertados flashbacks. Y sorprende al dosificar la información mediante distorsionadas imágenes que son recogidas por la cámara de un teléfono móvil, en ocasiones dueñas de un realismo rallante en la técnica del falso documental.

No exenta de los típicos tópicos americanos que alcanzan al guión en la compleja fase de la investigación policial, encabezada por la más absoluta ineficacia, que propicia la aparición de intervenciones individuales. Cercana a la historia de Costa-Gavras (Missing, 1982), al retratar la sociedad desde diferentes puntos de vista generacionales. Denunciadora, al más puro estilo de Crash, de los problemas interraciales. Próspera y generosa en las escenas de acción y con una memorable banda sonora; la gran baza del Valle se encuentra en su poderoso reparto, en las destacadas interpretaciones del eterno perseguidor Tommy Lee Jones, de la siempre perfecta Susan Sarandon.
Así pues, secundando a la insuperable Charlize Theron en su afirmación de que “Todo el mundo opina de todo”, y con la convicción de que “No deberían mandar héroes a lugares como Irak”, ni a ningún otro sitio; auguramos –no sin reservas- que la última creación de Haggis hará reflexionar a quienes todavía se siguen creyendo leones.