lunes, 24 de diciembre de 2007

1408

Leer critica de 1408 en Muchocine.net

Dignísima adaptación de un relato corto de Stephen King, de notable factura e impecable dirección. Mikael Hafström demuestra con hechos que “hacer cine es saber colocar la cámara”, la sabia conclusión a la que llegara Martin Scorsese y un aspecto imprescindible para llevar a buen puerto el presente guión.




Siempre son prometedoras las historias que se inician en medio de una noche de lluvia. Debería realizarse un estudio al respecto, intentando averiguar la fascinación que ejercen este tipo de planos de apertura. Claro que, encontrar el rostro de John Cusack en los siguientes, con sus camisas floreadas y su eterno cigarrillo al abrigo de la oreja, puede presagiar una de esas aventuras que, con arranque de caballo triunfador, suelen desembocar en parada de asno. Sólo hay que recordar la célebre Identidad (2003), que algunos hasta llegamos a entender tras el vigésimo cuarto visionado.

En esta ocasión, la habitación 1408 (que, por si no se han fijado, suma 13) de un kafkiano hotel neoyorquino, el Dolphin, situado en la 45 con Lexington, propone un macabro juego a lo Jumanji en el que los cuadros cobran vida, los fenómenos meteorológicos extremos se suceden y las diferentes dimensiones espacio temporales se interrelacionan, sin la posibilidad de encontrar los dados que intenten controlar la situación. Un repetido argumento, con vicios de casa encantada, que se sintetiza en un episodio de Cuarto Milenio en el que el equipo de la nave del misterio realizaba un recuento de hoteles encantadores y encantados de nuestro país. Desde la famosa habitación 510 de cierto hotel zaragozano hasta los diarios del miedo vividos por unos periodistas madrileños en una supuesta pensión de Sabadell. Con lo que, evidentemente, no contaba el mencionado y fiel reportaje, era con la estética visual en la que se apoya la cinta de Hafström, ni con esa fotografía en tonos pastel encargada de mostrar espacios acogedores incluso en medio del caos más absoluto, incorporando el inconfundible rojo Scorsese en los espacios abiertos.





Y es que, sobre todo, la 1408, que –bien sea por la ineficacia de sus galardonados guionistas, bien por las propias limitaciones del relato de King-, encierra un mensaje incierto, sí que regala un inapreciable ejercicio cinematográfico de excelente dirección. Entre otros muchos factores, en una película que hace transcurrir la mayor parte de su metraje entre cuatro paredes, quedando sujeta a los alicientes y tópicos del género, se hace imprescindible la oportuna ubicación de la cámara.

En este sentido, pocos son los referentes que encontramos en la trayectoria del desconocido director sueco. Él mismo admite que la utilización de efectos especiales le ha supuesto “una experiencia de aprendizaje”, muy bien aprovechada a juzgar por los resultados que ofrece la endemoniada estancia. Nominado a los Oscar por Evil en el apartado de Mejor Película Extranjera, su primera película americana, Sin Control, protagonizada por el atractivo Clive Owen y por la sosa Jennifer Aniston, transformaba el Breve Encuentro de David Lane en un trhiller tan inesperado como interesante.
En 1408, su virtuosismo con la cámara, nos trae a la memoria cinéfila el buen hacer de dos grandes directores que siempre se hicieron notar tras ellas. Los efectivos planos contra-planos que establece entre los dos personajes principales: el buscador de fantasmas y la propia habitación, y el travelling de ida y vuelta que recorre el pasillo de la 1400 a la 1430, recuerdan aquella legendaria y extraordinaria forma de dirigir que planteara Max Ophüls en muchos de sus dramas. El realizador alemán utilizó esta técnica para acentuar la impecable estructura de sus guiones; mientras que Hafström, a falta de una narración sólida, la emplea para, sabiamente, conseguir la introducción de la trama. Por otra parte, el extenso plano secuencia que revolotea por el hall y su tendencia a la creación de planos imposibles, nos acercan al peculiar estilo fílmico de otro de los grandes, Brian de Palma.






En ambos casos, esta actitud inteligente, tras un cuidadoso mimo por recrear los más insignificantes detalles que ponen a prueba la memoria fotográfica, garantiza la sensación generalizada de frío cuando el termostato marca cinco grados bajo cero, de “oídos taponados” en el momento en el que se decide prescindir del sonido, de angustia al obligarse a contar mentalmente los dieciocho pasos que se dan por la cornisa. O lo que es lo mismo, logran envolver al espectador en un planteamiento intrigante que aporta profundidad a tan escueto relato; barajando, en todo momento, la doble posibilidad de alcanzar diferentes desenlaces alternativos, que se ofrecerán en la versión de DVD. Por lo tanto, y para todos los gustos, las alucinaciones podrán ser –o no- verdaderos efectos paranormales, con la convicción de que los fantasmas personales que atacan a cada uno de nosotros son tan peligrosos como los seres esperpénticos del más allá.

Dicho lo cual ,no es menos cierto que el gran error de la película pueda estar en el final escogido. Las mejores novelas de King, de cientos de páginas, son resueltas, de manera rara vez satisfactoria y siempre sorprendente, en las últimas cinco. La 1408, en su tramo final, satisface y no sorprende. Eso sí, deja unas buenas frases para los coleccionistas, y hace entonar a los amantes del género aquella vieja canción de Mecano: “Durante una hora y media pude ser feliz, comiendo chocolate y palomitas de maíz”. A fin de cuentas, ¿qué es si no el cine?

2 comentarios:

Ivan aka Imazur2002 dijo...

A mi me dejó una sensación agridulce, como un buen vino agriado, al principio me dió esperanzas el buen pulso narrativo, e incluso lo sugerido, pero coincido contigo que el final, el tramo final, quizás la última media hora (para no desvelar nada a la gente, cuando se cree que ha pasado algo que luego no ha pasado) me dejó una sensación de deja vu constante, de film visto hasta la eternidad, y me pareció una pena porque la cosa prometía.
Saludos y felices fiestas!

JLO dijo...

me alegro por Cusack entonces... venia eligiendo muy mal sus pelis ultimamente...


pienso en King y me acuerdo de la gran Shinning de Kubrick, q mucho caso al guion no le dio...

salu2!

Cuando el arte ataque
Prince solo Prince
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Tengo los huevos llenos!
Boca y Huracán!!!