jueves, 21 de junio de 2007


Título original: The invisible
Dirección: David S. Goyer
País: Estados Unidos
Año: 2007
Fecha de estreno: 15/06/2007
Duración: 97 min.
Género: Thriller
Reparto: Marcia Gay Harden, Chris Marquette, Justin Chatwin, Margarita Levieva
Guión: Mick Davis, Christine Roum
Distribuidora: Buena Vista International
Productora: Touchstone Pictures





Los productores de “El Sexto Sentido” y el director de “Blade Trinity” (peligrosa colaboración) realizan este thriller, remake de una película sueca. Una irregular y, a ratos, entretenida historia estudiantil con pretensiones trascendentales que, en sus múltiples giros, se encarga de demostrar el coma irreversible de los guiones cinematográficos, la muerte de la originalidad y la resurrección del plagio.


Como “lo esencial permanece invisible al ojo humano”, se ha de admitir la posibilidad de hallarnos ante un filme de culto, una de esas películas que servirán de referente en el futuro. Mas, por ahora, todo apunta hacia otro “lo que” televisivo como aquél protagonizado por Harrison Ford, que sólo nos dejó un memorable y recurrente susto en la bañera en Lo Que La Verdad Esconde del año 2.000.

A partir de los relatos para no dormir de Cuarto Milenio (ese gran programa), los guionistas han realizado multitud de incursiones en diferentes géneros, del terror al drama pasando por la comedia, hasta llegar a este “thriller sobrenatural que, gradualmente, se va convirtiendo en una historia romántica de redención”, según las palabras del director. Demasiada floritura para definir una fantasmada, en el mejor sentido de la palabra, según las mías.

La historia se mece entre el terror adolescente de Miedo Azul (1.985) y el efectismo de Ghost (1.990) para desembocar en un giro inesperado, original sorpresa, hallazgo atractivo...si no lo hubiéramos conocido en una comedia romántica, Ojalá Fuera Cierto, del año 2.005.
Al seguirle los pasos a ambas, descubrimos que ésta, The Invisible, es el remake de una película sueca, Den Osynlige, del año 2.002, basada en una novela del autor Mats Wahl, también sueco. Por su parte, la excelente comedia de Mark Waters, que contó en su reparto con Mark Ruffalo y con la adorable Reese Witherspoon, procede de la adaptación literaria de la obra Et si c’était vrai... del escritor francés Marc Levy. ¡Extraña casualidad!. Sólo que aquí no termina la coincidencia. Uno de los directores de Den Osynlige, Joel Bergvall, prepara su debut en Hollywood con Addicted, remake de un filme coreano... ¡de idéntica temática!.

Llegados a este punto, el espectador se empieza a maravillar de la originalidad que rige el mundo, que debe de ser otro daño colateral del efecto de globalización, y “lo que” se escribe en Singapur ya se había pensado en Madrigueras, pero resulta que se publicó en Filadelfia. No resultaría extraño que en el año 2.060 alguien comentara una película de estreno aludiendo a “Lo que no se ve, como ese clásico del año 2.007”. Otra de esas curiosidades que rigen la historia del cine.

De momento, sólo se percibe una historia plagiada, con una estructura narrativa de linealidad exasperante, con los altibajos propios de los peores telefilmes, con frases prescindibles que derivan hacia subtramas que quedan en el aire, y con una moderna banda sonora, a la que sólo le faltaría una seductora voz en off que recordara algunas “Cosas que hacer en Denver cuando estás muerto” para convertirse en el episodio piloto de una de esas series de televisión de nueva hornada. Una película que basa su principal atractivo en los fenómenos sobrenaturales que discurren sin recurrir a los efectos especiales (volvemos a Ojalá Fuera Cierto), con unas pretensiones trascendentales que otros muchos directores, guionistas y productores reflejaron con mayor intensidad y menor camelo. ¿A qué les suena eso de “Sólo se aprecia la vida cuando se experimenta la inexistencia”?, ¿quizás a Qué Bello es Vivir de Frank Capra?. En el fondo, todos somos sorprendentemente diferentes y terriblemente parecidos, sólo hay que romper la fachada que hace que la imagen de los demás llegue a nosotros distorsionada, porque, casi siempre, la belleza está en el corazón. ¿No les recuerda esto a La Bella y La Bestia de Jean Cocteau?. Una vez más, nada nuevo bajo el sol. Tan sólo un lamentable guión de Davis, entretenido en su desarrollo cuando se obvian sus irrisorios fallos frecuentes.

Nos quedamos, sin embargo, con el gran trabajo de la oscarizada Marcia Gay Harden, con el inexpresivo chico de La Guerra de los Mundos (ese tipo de actor que, inexplicablemente, chifla a los productores) y, sobre todo, con un proyecto de Angelina Jolie, con menos labios y más talento. Atención a la gimnasta Margarita Levieva que, si finalmente no resultara para los dramas, siempre podrá ser utilizada en la tercera entrega de Lara Croft.

2 comentarios:

Scandalicious Lily dijo...

greeting from belgium

Iván Muñoz dijo...

Tan sólo una palabra: Perfecta.